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Posts Tagged ‘magistrado civil’

Defendiendo la Iglesia de Cristo es la obligación del magistrado civil

Knox y Maria

Juan Knox predicando el evangelio a María, reina de Escocia

Introducción:
La Confesión de Fe de 1556 de la congregación inglés en Ginebra fue escrita probablemente por John Knox y/o Guillermo Whittingham. Aparece en la Biblia de Ginebra y en la Forma de Oraciones de Ginebra o sea el Libro del Orden Eclesiástica. Es una extensión del Credo Apóstolico, pero esta confesión, como casi cada credo reformado, también tiene algo para decir muy expresamente sobre el magistrado civil.

Bajo el tema de «la santa iglesia católica» dice:

«…Y además de esta censura eclesiástica, reconozco de pertenecer a esta iglesia un magistrado político, [d] quien ministra a cada hombre justicia, defendiendo el bien y castigando el mal; a quien debemos dar el honor y la obediencia en todas las cosas, que no sea al contra de la palabra de Dios. [e] Y como Moisés, Ezequías, Josías y los jefes piadosos purgaron la iglesia de Dios de superstición e idolatría, [f] por lo tanto la defensa de la iglesia de Cristo se pertenece a los magistrados cristianos, contra todos los idólatras y herejes, como Papistas, Anabaptistas, con semejantes miembros del Anticristo, para arrancar toda la doctrina de diablos y hombres, [g]…»

d. Rom. 13:1-7; Tito 3:1; 1 Ped. 2:13-14
e. Hechos 5:29
f. Ex. 32:26-28; 2 Reyes 18:4; 23:1ff.; 2 Crón. 29; 35:1ff.
g. 2 Tim. 4:2-4; Col. 2:8, 16-23; Mateo 15:1-9; Isa. 29:13; Heb. 9:12,14, 25-26,28; 10:10, 12, 14; Hech. 10:15; 1 Juan 2:22; Rom. 7:6; Gal. 5:1; Col. 2:8; Rom. 14:1ff.; 1 Tim. 4:1-8; Mateo. 19:10-12; 1 Cor. 7:2, 9; 1 Cor. 10:25; 2 Cor. 6:16; Lucas 17:23; Rom. 3:19-20; 1 Cor. 3:11; Gal. 4:9-10

Traducido por:

Edgar Ibarra

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La doctrina del 4 Mandamiento o sea el día del Señor entre los reformadores del siglo 16

Calvino predicando en San Pierre

Se dice que el día del Señor son todos los días.  Cuando hablamos sobre el día del Señor nos referimos al cuarto mandamiento o sea el día de reposo o sábado cristiano cual es el primer día de la semana, el día domingo cual palabra en el latín significa día del rey referencia a Jesucristo.  Contrario a fabulas modernas, los reformadores del siglo 16 mantuvieron está doctrina en un lugar especial y apegaron mucha importancia a ello.  La Iglesia de hoy está en un estado mal y una razón principal es porque niegan y menosprecian el cuarto mandamiento de Dios y no ponen mucha importancia a la santificación completa del día del Señor.  No es exageración, como miraran abajo.  Las Iglesias que dicen apegarse a los Estándares de Westminster se contradicen cuando no observan ni santifican el día del Señor ya que los mismos Estándares que ellas dicen ser su confesión mandan tal observación y santificación.   Las siguientes referencias son citas de reformadores sobre la gran importancia de guardar el día entero hacia Dios.  Pongan atención en el enfasís que hacen.  Pero primero, dos citas de cristianos del segundo siglo al respeto:

Ignacio de Antioquia, un compañero del apóstol Juan dice, “Dejemos de sabatizar (del estilo judía), más bien guardemos el día del Señor, en la cual nuestra Vida resucito”.

Irenaeus, un discípulo de Policarpo, el discípulo del apóstol Juan, dijo: “En el día del Señor todos nosotros cristianos guardamos el sábado, meditando sobre la ley y regocijándonos en las obras de Dios”.

“¿Si gastamos el día del Señor en fiestas, en juegos y en DEPORTES honra esto a Dios? ¡No! ¿No se burla de Él y emplea mal su nombre? ¡Sí! ¿Cuando las tiendas se cierran durante el día del Señor y los hombres no viajan como hacen durante otros días, es esto el modo que podamos tener más ocio y libertad de ocuparnos de las cosas que Dios nos ordena? ¿Es para qué podamos ser enseñados por Su Palabra, encontrarnos juntos para la confesión de nuestra fe, clamar a Su nombre y ejercernos en el uso adecuado de los sacramentos? Esto es cómo la regulación del sábado (el día de reposo) nos debería servir.”

-Juan Calvino

Sermones sobre Deuteronomio
El Sábado/el Día del Señor
Jueves, el 20 de Junio, 1555

“Por lo tanto la observación del día del Señor, que menciona Justino Mártir en su _Apología_, es de tradición Apostólica y realmente Divina.” –Teodoro de Beza

“Transgredan este mandamiento, que no cesan de malos trabajos, sino abusan del resto del domingo a la provocación de placeres carnales. Ya que guardan el sábado a Dios, pero trabajan para el diablo, en jugar a los dados, en la bebida, en el baile, y alimentación de sus humores con las vanidades de este mundo, por lo cual no nos atraemos a la compañía de los fieles santos, pero también realmente profanamos nuestros cuerpos, que mejor deberíamos santificar y quedarnos santos.”

Henry Bullinger, Fifty godly and learned sermons divided into the five decades containing the chief and principal points of Christian religion, ed. Thomas Harding (1849-52 Parker edn; 4 vols, Grand Rapids, 2004), i, 262.

“Esta cosa añado más; que sea el deber de un magistrado cristiano, o por lo menos de una cabeza de familia buena, para obligar a la enmienda a los transgresores y menospreciadores del sábado de Dios y de Su adoración. Los pares de Israel y toda la gente de Dios, realmente mataron a pedradas (como el Señor los ordenó) el hombre que en desobediencia juntó palos durante el sábado [Números 15:32-6]. ¿Por qué entonces debería no ser legal para un magistrado cristiano para castigar por el encarcelamiento corporal, por la pérdida de bienes, o por la muerte, los menospreciadores de religión, de la adoración verdadera y legal del día del Señor? […] Por que es un pecado atroz y un cisma detestable, si los fieles se reúnen, en ciudades o en pueblos, para que luego tu busques desvíos para esconderte, y no venir desde allí, pero despreciar la iglesia de Dios y la asamblea de los santos: ya que los Anabaptistas han tomado un uso para hacer tal.”

Henry Bullinger, Fifty godly and learned sermons divided into the five decades containing the chief and principal points of Christian religion, ed. Thomas Harding (1849-52 Parker edn; 4 vols, Grand Rapids, 2004), i, 261-2.

Del siglo 17:

La transgresión de esa ley del cuarto mandamiento y la profanación del sábado, es, 1. Agravado por circunstancias especiales, y contado entre las mayores abominaciones, Ezeq. 20 & 22. 2. Amenazado, con venganza más severa ambos personalmente con muerte, Exo. 31:14 y en escala nacional con juicios temerosos, como fuego en sus residencias, Jer. 17:27 y desolación a su país, Levit. 26:34 & 43. 3. Y castigado en consecuencia con muerte, Num. 15 y desolación de su Nación, 2 Chron. 36:21 y así reconocido como la causa de ello, Nehemías. 13:18

Daniel Cawdrey and Herbert Palmer, Sabbatum Redivium: or the Christian Sabbath vindicated (London, 1645), The epistle to the reader.

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.  Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.  De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”  Mateo 5:17-19.

Traducido por:

Edgar Ibarra

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Thomas Houston

Thomas Houston

“Los otros pueden reclamar una libertad de discutir si la coacción civil y la restricción de herejes groseros, idólatras y blasfemadores, es un ejercicio de la autoridad civil sancionada por la Escritura:-pero a aquellos que han recibido los Estándares de la iglesia como bíblicos, y son resueltos para mantenerlos, no hay ningún espacio dejado para discutir sobre este artículo. Estos Estándares realmente enseñan claramente e inequívocamente la doctrina de la coacción magisterial, y las pruebas que ellos exponen de la Escritura sagrada muestran que ellos consideran este principio como aprobado por la cierta palabra de la Verdad.”

 

Thomas Houston, The Covenanter’s narrative and plea: exhibiting the error, schism, radicalism, and slander of Dr. Paul, and other separatists from the Reformed Presbyterian Church (Belfast, 1841), p. 19.

 

Traducido por Edgar A. Ibarra Jr.

–Thomas Houston fue un Covenanter o sea Pactante de la Iglesia Reformada Presbiteriana de Irlanda.

 

Mire la Confesión de Fe de Westminster, original, capitulo 23.3 sobre “De los gobernantes civiles”:

3. Los gobernantes civiles no pueden tomar para él la administración de la Palabra y de los sacramentos, o el poder de las llaves del Reino de los Cielos, y sin embargo tienen autoridad y es su deber hacer lo necesario para que la paz y la unidad sean mantenidas en la iglesia, para que la verdad de Dios se mantenga pura y entera, para que todas las blasfemias y herejías sean suprimidas, todas las corrupciones y abusos en la adoración y la disciplina sean impedidas o sean reformadas, y todas las ordenanzas de Dios sean debidamente establecidas, administradas y cumplidas. Y para el mejor cumplimiento de todo ello tienen la potestad de convocar Sínodos, estar presentes en ellos y asegurar que cuanto en ellos se decida sea de acuerdo con la mente de Dios.

 

http://www.presbiterianoreformado.org/estandares/cfw.php#head23

 

 

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Pedro Vermigli

En primer lugar, dije que el magistrado es el guardia de la ley divina, que incluye no sólo la segunda tabla, pero del primero también. Por lo tanto él es el guardia tanto del primero como del segundo. También mencioné las palabras de Agustín que dijo que tanto los hombres privados como los reyes deberían servir al Señor. Esta escrito en los Salmos, “cuando los pueblos y los reinos se congreguen En uno para servir a Jehová.” Y en otro lugar dice, “Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor.” (102:22; 2:10-11).

Agustín añade que un hombre privado sirve al Señor confesando Su nombre y viviendo correctamente. Esto, sin embargo, no es suficiente para un rey o un magistrado. Él debería servir al Señor con su autoridad y poder castigando a aquellos que se oponen a Él. A menos que él haga esto, el magistrado parece dar su asentimiento a la blasfemia y la herejía. Cuando el rey ve y sufre a estos hombres, él se afilia a ellos y promueve sus acciones vergonzosas. Cuando Nabucodonosor primero vino a conocer a Dios, él propuso un decreto que prometía la pena de muerte para aquellos que se atrevían de  blasfemar contra el Dios de Daniel.  Darío más tarde hizo un decreto similar. Nuestro magistrado debería acabar con toda la idolatría, la blasfemia y la superstición. […] La ley de Dios declara que los blasfemadores deberían ser puesto a muerte no por un hombre privado o por sacerdotes, sino por el magistrado, [Levítico 24:16].

Peter Martyr Vermigli, “Sobre el magistrado, y la diferencia entre el poder civil y lo eclesiástico (1561)” en la obra de W.J.T. Kirby (ed.), “The Zürich connection and Tudor political theology (Leiden and Boston, 2007), pp 116-17.

–Traducido por Edgar A. Ibarra Jr.

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