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Archive for 16 marzo 2010

Juan Calvino, el Restaurador del Presbiterianismo

[Autor Original Desconocido – siglo 19]



Es evidente de la reseña anterior que en ninguna parte de la Cristiandad la primera generación de reformadores se propuso, con esfuerzo inteligente y persistente, en restaurar el gobierno perdido de la Iglesia.  Ellos regresaron a la Biblia para la pureza de doctrina, y para una medida de pureza en la adoración, pero no acudieron allí para encontrar un modelo para reformar el gobierno de la Iglesia. Ellos no creyeron que había alguna necesidad urgente de reforma en este respeto.  Ellos no consideraron el gobierno de iglesia como una materia de gran importancia.  Su primera preocupación era huir de la tiranía del papado, y dar al pueblo nuevamente el Evangelio puro.  Algunos estaban preparados para aceptar cualquier forma de gobierno que pareciese ser el más conveniente; otros estaban dispuestos a dejar el asunto generalmente para que fuese determinado por las exigencias del futuro; y aún otros estuvieron dispuestos a no definir la forma visible [de gobierno] para la Iglesia, sino considerar la religión simplemente como una parte del estado.

Juan Calvino, el Restaurador de Presbiterianismo

El mismo gran reformador, a quien estamos tan endeudados por nuestro el sistema lógico de doctrina, tiene derecho para ser reconocido como el autor del sistema restaurado de nuestro gobierno.  Él parece haber sentido, casi a partir del primer momento que arrojó su suerte con la Reforma, que había una necesidad urgente de un plan bien ordenado de gobierno en la casa de Dios.  Él percibió que el fruto de la predicación evangélica no podía recogerse y conservarse sin trazar la línea divisora entre la Iglesia y el mundo; que el testimonio de una vida santa no podía darse a favor del evangelio sin el ejercicio de la disciplina; y que el poder de la fe reformada no podía ser eficaz para una evangelización agresiva sin una organización claramente definida e independiente.

El reino de Cristo, aunque no es de este mundo, está sin embargo en este mundo, y está aquí con propósitos de conquista.  Por consiguiente, debe tener una forma visible, y para poder tener esto sus límites y poderes deben señalarse claramente.  Juan Calvino acudió directamente a la Biblia para trazar el modelo.  Él lo halló en las formas sencillas presbiterales prescritas y practicadas por los apóstoles.  Él dedicó una sexta parte de su gran obra, La Institución de la Religión Cristiana, al tema del gobierno de la iglesia; y si no trazó todos sus matices con una exactitud justa, por lo menos descubrió los principios esenciales.

Habiendo descubierto éstos principios, él se determinó con toda la obstinación de su voluntad inflexible en darles un resultado práctico. Este su esfuerzo para establecer el gobierno de Iglesia fue lo que lo trajo en conflicto con las autoridades civiles.  Si él se hubiese limitado simplemente “a predicar la palabra… amonestar, reprender, y exhortar con toda paciencia y doctrina,” el curso de su vida podría haber fluido tranquilamente.  Este su intento de constituir la corte eclesiástica como un tribunal independiente, libre del control del estado civil, fue lo que provocó el conflicto; y en este conflicto fue en donde el heroísmo sublime de su carácter que fue sacado a luz.  Por quince años Calvino emprendió una guerra incierta, a menudo poniendo su vida en peligro, y sólo nueve años antes de su muerte obtuvo la victoria final.  Grande como haya sido el servicio que dio a la iglesia reformada como teólogo, no menos grande fue el servicio que dio como eclesiástico.

Influencia del Presbiterianismo Restaurado

 

Al restaurar el gobierno bíblico del presbiterio, Calvino le dio al laico la porción completa de la media parte en el gobierno de la Iglesia. Un resultado de esto fue en traer una unión entre el predicador y el pueblo, y disipar la idea del carácter sacerdotal del clero.  Otro resultado fue enseñar a los hombres a gobernarse a sí mismos, y así comenzar un movimiento (que aún no se ha gastado) para derrocar todo movimiento de tiranías.  La influencia de Calvino en la historia política y civil de muchas naciones es reconocida por los principales historiadores de nuestro día.  Esta influencia se debió no solo al sistema de doctrina que él enseñó, sino también, y quizás podríamos decir principalmente, a la forma republicana de gobierno que él proveyó para la Iglesia. “Él reivindicó,” dice Fisher,”el derecho de la Iglesia a efectuar sus propias funciones sin la interferencia del estado civil.  La Iglesia, de esta manera, llegó a ser la nodriza de la libertad.  Dondequiera que el Calvinismo se extendió — ya sea en Inglaterra, Escocia, Holanda, o Francia — los hombres aprendieron a defender sus derechos contra los gobernantes civiles.”  Aunque no se sostiene que Calvino apoyó personalmente la libertad que comúnmente era tan popular, aún así es evidente que las naciones libres de hoy son aquellas en las cuales sus enseñanzas tomaron la raíz más profunda, y rindieron la cosecha más grande.

Traducción del ingles por Joel Chairez

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